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Posts Tagged ‘Campañas Políticas 2.0’

¿Tuvieron redes sociales papel en las elecciones de Mexico?

July 7th, 2009 No comments

Politica y redes socialesLa jornada electoral de este domingo 5 de julio tuvo otros escenarios inimaginables hace años: las redes sociales

CIUDAD DE MÉXICO.- Para los electores, los partidos políticos y el ciudadano común espacios como Twitter, Facebook o MySpace ahora son otras plataformas a las que se saca jugo desde el lado político, en especial gracias al vacío legal que hay sobre esos mecanismos de la Red.

La más novedosa de esas páginas, Twitter, un centro de mensajes instantáneos, fue el sitio de encuentro para la gente común en esta contienda, para plantear quejas, para recordar reclamos y hasta para insultar al rival.

Por ejemplo, personajes de la política nacional tuvieron a bien usar esos espacios para alertar a los electores sobre cómo evitar la compra de votos.

Se pidió “vigilar las casillas con cámara fotográfica y de video”, argumentando que “nadie les puede impedir que se pongan en la calle con su cámara”.

Por medio del intercambio de información, comentarios y algunos vínculos que conducen hacia páginas de medios de comunicación encargados de la jornada electoral, los usuarios hicieron recomendaciones para ejercer el voto de manera consciente.

Entre la información que se compartió a través de esos medios, la veda electoral, la importancia de los medios electrónicos, la reforma electoral, las campañas de promoción al voto, así como los personajes más originales y fastidiosos de este proceso fueron los temas principales.

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Crear una marca política 2.0

June 23rd, 2009 No comments

move_on_obama Por cortesia de AGM“Un producto sin marca no se vende”. Esta frase se suele utilizar en el mundo del marketing para simplificar una realidad que en definitiva termina siendo bastante más compleja. La marca brinda propiedades distintivas a un producto que gracias a ellas logra diferenciarse del resto logrando obtener el “plus” necesario para que los consumidores la reconozcan. Dentro de la marca se encuentra el nombre y el logo pero también hay diseño y símbolos que caracterizan a un producto o a un servicio. Así es como se da a conocer, logrando una identificación y al mismo tiempo una diferenciación de la competencia.

Pero, ¿Cómo se crea una marca 2.0?
Obama sin duda pensó en ello: en generar una marca que bajo su nombre conceptualice integralmente la idea de la Web 2.0. El presidente de Estados Unidos logró utilizar las herramientas de la Web para aplicarlas a la política aunque esto en si mismo no implicaba una novedad ya que había otros políticos que ya venían experimentando en Internet.

¿Qué fue lo que hizo distinto al caso Obama?
Muchos políticos de Latinoamérica están tratando de dilucidar las estrategias y tácticas aplicadas a las herramientas que ofrecen la Web 2.0. Varios dirigentes ya están actuando e involucrándose tratando de imitar acciones en Internet para ser el “Obama latino”. Sin embargo se olvidan de algo importante: que Obama personificó un modelo 2.0 no sólo por utilizar Facebook y Twitter, entre otros, sino por abrir el campo en una multiplicidad de acciones políticas que encarnan el concepto 2.0 en sí mismo y que modifica las maneras de hacer política, transformando a ésta en un ejercicio en conjunto con la ciudadanía. La Web 2.0 significa comunidad, y en ella se genera un feedback entre usuarios que posibilita compartir ideas, intercambiar pensamientos pero también impulsa valores para aprender a escuchar lo que el otro tiene para decir. Este acto de escuchar permite, consecuentemente, que múltiples voces puedan expresarse, dando a conocer su punto de vista sobre algún tema. Indudablemente la Web 2.0 mostró que muchas personas tenían algo para decir y permitió visualizar una amplia paleta de opiniones que expresan también la diversidad que nos distingue como seres humanos. Sólo mediante la observación de esta pluralidad se puede comenzar a aceptar que otro piense distinto.

Brand Obama por targetObama lo entendió y ofreció un mensaje para cada una de estas múltiples voces dirigiéndose a cada público específicamente para hacerles sentir que son importantes y que su voz vale. Así fue cómo abrió su marca para que sea modificada de acuerdo al público al que iba dirigido, adaptando sus logos y símbolos para cada comunidad. Extendió su marca para cada sector en este mensaje unidireccional que va desde el candidato hacia los electores pero no se quedó sólo en esto.

Su campaña fue más allá y Obama abrió la marca permitiendo que los ciudadanos se apropiaran de ella. El resultado es que la gente sintió que todos pudieron cosechar los beneficios porque todos eran parte de la marca Obama. Se superaron los miedos de “generar filtraciones”, y se tomó una posición flexible que ayudó a empujar la Marca Obama a un estatus legendario. El error de la mayoría de las campañas políticas es que, instintivamente, quieren controlar cada instancia de la utilización de su nombre o logo, pero la campaña Obama por el contrario animaba a las personas a individualizar y ponerle estilo a su marca. El ejemplo mas prominente de esto fue “Artistas por Obama”, un grupo de diseñadores que pusieron su sello en la marca Obama a través de remeras originales y diseños de pósteres. El impacto en el ciudadano estadounidense fue muy fuerte pero traspasó las fronteras norteamericanas expandiéndose al resto del mundo. La identificación es algo que llega a lo más profundo de las personas, por eso resulta importante ofrecer a los ciudadanos los medios para que puedan hacerlo.

Artistas por Obama

El retrato de Barack Obama creado por Shepard Fairey se transformó en un ícono de la campaña del actual presidente de Estados Unidos. Fairey es un diseñador gráfico cuyo estilo retoma elementos de la propaganda política de mediados del siglo XX y haciendo especial ahínco en componentes de la estética de los 60. Su trabajo ofrece un revival de los diseños de la cartelística política de aquella época. Actualmente en Internet se puede encontrar una aplicación creada por Paste Magazine que se llama Obamicon.Me. Se trata de una herramienta online que permite transformar cualquier fotografía digital en un poster como el de Obama aplicándole los colores bases del afiche creado por Shepard Fairey.

Augusto Erbin Obamizado

Miles de usuarios ya generaron su imagen símil al del presidente de Estados Unidos, otro ejemplo de cómo la marca Obama se abrió para que los ciudadanos la adopten como propia, entendiendo que los usuarios, gracias a los permisos que ofrece la Web 2.0, se transformaron en “prosumidores”, una mezcla de consumidores y productores de la información. En Latinoamérica los políticos ya se encuentran en carrera para utilizar la Web 2.0 pero aún les falta entender la diferencia entre Estar en Internet y ser un político 2.0

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Los partidos políticos europeos se adentran en las redes sociales

June 3rd, 2009 No comments

La repercusión que la web social ha tenido en los resultados de la reciente campaña electoral estadounidense ha provocado reacciones en Europa, según un estudio realizado en la Universidad Carlos III de Madrid.

“Ha repercutido en una movilización tecnológica por parte de todos los partidos políticos y hoy en día no hay campaña electoral en Europa que no cuente con el uso de plataformas multimedia y servicios de valor añadido”, afirman los profesores de la UC3M en un artículo publicado en la revista Ámbitos.

Sin embargo, en España la penetración de Internet en los hogares es del 49%, muy inferior a la que se produce en Islandia con un 88%, lo que crea un panorama asimétrico en Europa sobre el empleo de la web social.

“Con el tiempo – apuntan estos investigadores – los partidos políticos en España irán empleando de manera más intensiva la web social, pero siempre bebiendo de las experiencias llevadas a cabo previamente en otros países europeos con un uso más cotidiano de la red por parte de sus ciudadanos”.

El estudio se centra en los efectos y herramientas utilizados por los partidos políticos con mayor representación parlamentaria, analizando las tecnologías empleadas durante la última campaña política del 9 de marzo. El objetivo: determinar el papel de la web social como canal de comunicación política.

Según sus conclusiones, las plataformas virtuales, como canales alternativos de comunicación política, han provocado que los partidos políticos consoliden una estrategia electoral con un papel activo de la web social como medio de promoción y representación ideológica.

Los autores del estudio creen que las nuevas tecnologías hacen que la ciudadanía se involucre más en la vida política: “Concretamente en la web social está revolucionando no sólo los medios sino también aquellos campos en los cuales la opinión pública ejerce un papel destacado, creando un entorno de debate en lo que Habermas denominó la Esfera Pública”, afirman.

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Campañas políticas 2.0 en Chile, El caso de Barack Obama.

March 12th, 2009 No comments

Change, we can believe in“Despierten, la carrera ya partió. Faltan más de dos años, pero ya vimos a Piñera disfrazado de buzo. Vimos a Lagos convertirse en Capitán Planeta. A Eduardo Frei estatizando el Transantiago y a Soledad Alvear reaccionando a la embestida. Insulza está acumulando millaje como nunca y Trivelli ya bajó a una mina de carbón. Están todos “disponibles” ¡Incluso uno ya se bajó: Longueira!

Tanta anticipación parece descabellada. Pero no lo es tanto. Hillary, Obama, McCain y los demás en EE.UU. montaron sus campañas hace rato y no se dan respiro en vista a noviembre de 2008. En Gran Bretaña ocurre algo similar con Cameron y Brown, y en España con Rajoy. Todos exhiben un nivel de gasto, movilización e innovación tecnológica inusitado para una campaña a tanta distancia de la elección.

Pero más allá del ruido, el frenesí y la irrupción de internet como una poderosa herramienta de campaña, se está haciendo evidente que la naturaleza misma de hacer campañas -y quizás de hacer política- está cambiando radicalmente.

La lógica de la “web 2.0″ (o internet de segunda generación) está permeando silenciosamente la política. Esto significa que las personas ya no son receptores pasivos de mensajes, sino que tienen la posibilidad y las armas para involucrarse, participar e influir activamente.

Como dice Joe Trippi, uno de los expertos electorales más reputados en EE.UU., “El juego cambió de una manera que la elite necesita entender”. Ya no se trata de lo que las campañas puedan hacerle a la gente. Sino de lo que las mismas personas, usando herramientas como los blogs, YouTube o los teléfonos celulares, pueden hacerles a las campañas.

Esa vieja campaña noventera…

Sin duda fueron una revolución en su momento. A principios de los ‘90 en EE.UU. y Europa, y a finales de esa década en Chile, las campañas se volvieron una enorme e interminable batalla publicitaria. Un espectáculo montado con saltimbanquis y batucadas, listo para ser consumido por el televidente. Nada demasiado diferente a la guerra de las teleseries. Aquí, la imagen era todo y la “marca” del presidenciable era el valor más preciado.

El candidato era el centro: Lavín vs. Lagos. En esta lógica, el votante es sólo un consumidor frente al más sofisticado de los productos. Lo principal es la apariencia, y por eso desembarcó un ejército de consultores, publicistas, diseñadores, media trainers, esteticistas, peluqueros y sastres. Se instaló la profesionalización hasta en los más mínimos detalles.

La información se volvió el arma de campaña clave. De ahí el ascenso de las encuestas como el oráculo de la opinión pública. Y, claro, sus resultados nos recordaron periódicamente que el cliente siempre tiene la razón.

En este estilo de campaña, los mensajes y cuñas se elaboran bajo un estricto control partidario. La comunicación es unidireccional: para maximizar la eficiencia en el uso de los recursos, los ciudadanos son tratados como una gran masa homogénea. Las clásicas y formateadas visitas a las ferias, un Lagos tomando a niños en sus brazos o un Lavín sacándose polaroid con los transeúntes, fueron ingeniosas maneras de simular un contacto personal real.

El nuevo paradigma: tú y yo conversamos

O como diría Barack Obama: “Esto se trata de ti, no de mí”. La diferencia fundamental de la campaña 2.0 es que los candidatos se ven obligados a asumir -más allá del discurso- que los protagonistas son los electores, no ellos.

“Las campañas tradicionales, vía medios masivos, le entregan un mensaje claro a la gente: tu opinión no cuenta”, señala Joe Trippi. Yo hablo, tú escuchas. La expectativa de hoy es por una conversación auténtica, directa, que sea relevante para quienes la escuchan. En palabras de Phillip Gould, uno de los estrategas más cercanos a Tony Blair, los ciudadanos parecen decir: “No voy a escuchar nada de lo que tengas que decir, a menos que te ganes el derecho a ser escuchado”.

Y ganarse ese derecho significa, entre otras cosas, saber escuchar genuinamente. Es un giro radical desde el “full marketing” hacia la participación y la comunicación personalizada: cercana, espontánea, involucrada. No se lleva levantar la voz y callar activistas, ni hablar desde tu oficina en Washington, en la sede del partido o en el último piso de Sanhattan. Es necesario salir a buscar a las personas y aceptar la pérdida de una cuota significativa de control sobre el mensaje y la trayectoria de la campaña.

Se trata de un estilo de campaña que está en pleno desarrollo en los países desarrollados, sin alcanzar aún su total maduración, pero que de seguro para el 2009 habrá aterrizado en Chile.

Empoderados, desafectados y saturados

Esta mirada renovada probablemente les hará sentido a ciudadanos que, aunque más empoderados, se sienten muy lejanos a la política. Como suele ocurrir, la clase política chilena ha tenido dificultades para asumir o sintonizar con este malestar. Hace un buen rato que, según la encuesta del CEP, el partido con el que más se identifican los chilenos es “Ninguno”.

A esta distancia y falta de confianza ha contribuido también la política como un espectáculo medial intensivo y maqueteado. El exceso de mensajes e información comoditizada está terminando por saturar y insensibilizar a las audiencias. Sólo entre 1997 y 2006, según un estudio de Conecta Media Research, la oferta de contenidos informativos en TV prácticamente se duplicó.

Frente a esta avalancha, el diagnóstico es claro: si quieres comunicarte con los electores, si quieres ganar una elección, vas a tener que inventar algo distinto.

Esta revolución no se verá por TV

Al menos como paradigma de comunicación con los electores, la edad de oro de la televisión masiva está en declinación, tal como lo diagnosticó Karl Rove, el principal asesor electoral de George W. Bush.

La TV sigue siendo crucial, pero nos estamos moviendo cada vez más desde los medios masivos al “personal media”, a aquellos en los que es más factible generar un vínculo de confianza, y en los que la voz de los ciudadanos puede sentirse con más fuerza.

Es en esto, más que en sus aspectos funcionales, donde radica la potencialidad electoral de internet. Ciudadanos más empoderados y menos condescendientes frente al discurso político tradicional probablemente confiarán más en la opinión de sus pares que en un mensaje “desde arriba”.

Uno de los principales focos de trabajo de los candidatos hoy en EE.UU. es interactuar y ampliar sus bases de apoyo desde plataformas como YouTube, MySpace o Facebook, sitios web que alojan comunidades sociales de gran volumen. El juego consiste en saltarse la mediación e ir directo al ciudadano, tratando de interpelarlo y hacerlo participar. Que envíe ideas, propuestas, demandas, críticas y, cómo no, dinero. Lo que sea, con tal de que se involucre y genere un vínculo con el candidato.

Hillary Clinton, por ejemplo, puso un video en YouTube en el que, parodiando el final de la popular serie Los Soprano, invitó a sus adherentes a elegir el himno para su candidatura.

La campaña 2.0 es de abajo hacia arriba, no al revés. Y no se trata sólo de diseminar información. Es Barack Obama levantando fondos con pequeños aportes desde su red de amigos en MySpace. Es John Edwards armando su programa sobre la base de conversaciones vía blog y YouTube. Es Hillary en una conferencia online abierta en su sitio web. Es David Cameron invitándote a conversar desde la cocina de su casa.

Y es sobre todo la creación de comunidades electorales donde son miles los voluntarios movilizando el mensaje de su candidato, creando videos que ridiculizan al rival, sumando activistas y construyendo sus propias redes de conversación y apoyo online.

Barack Obama on MNF

Los viejos trucos no se olvidan

En todo caso, no hay que perderse. La campaña 2.0 no significa abandonar los medios tradicionales y los recursos clásicos. Después de todo, hay rivales a los que atacar, emplazar, ridiculizar y, principalmente, derrotar.

Para eso es crucial un equipo 100% profesional en una “sala de guerra” potente: con monitoreo 24 horas de los medios y del rival, velocidad de respuesta ante contingencias y ataques, disciplina en el mensaje de los voceros, integración horizontal, permanente indagación y generación de temas. Es lo que desde Bill Clinton -y su estratega estrella James Carville- se conoce como “campaña total”.

La diferencia es que ahora se han abierto las paredes de esa “war room” y existen muchos más ojos y oídos atentos y dispuestos a involucrarse en la batalla.

Por lo mismo, los candidatos estarán mucho más expuestos, porque hasta en los recintos más privados siempre habrá alguien cerca para grabar errores desafortunados y gaffes.

Esto va a traer, según distintos analistas, una consecuencia inesperada: obligará a los presidenciables a ser mucho más auténticos.
“Antes de la televisión -dice Joe Trippi- lo que importaba era cómo sonaba tu voz. Luego, con la TV, lo que importa es cómo se ve tu candidato. Ahora nos estamos moviendo hacia un medio donde lo más importante es la autenticidad: desde ‘cómo se ven las cosas’, a ‘cómo son en realidad’. Tienes que estar ‘encendido’ 24 horas al día, siete días a la semana…. Ya no vas a poder esconder quién eres”.

¿Qué podemos esperar en Chile?

En nuestras campañas usualmente ha predominado el énfasis por el control del mensaje, la jerarquía y la unidireccionalidad. Es muy probable que a los candidatos más tradicionales les cueste mucho adaptarse a una lógica más horizontal y genuinamente interactiva.

Sin embargo en las próximas presidenciales con seguridad veremos intentos serios por hacer campañas de manera más participativa y personalizada. Intentos cuyo objetivo será movilizar e interconectar a las bases para que sean ellas mismas quienes hagan la campaña.

Esta ambición está lejos de ser una quimera, si se considera el silencioso pero sostenido crecimiento de la red en Chile: este año ya se superó el millón de bocas de banda ancha, los blogs nacionales muestran un alto nivel de organización y, además, Chile cuenta con la comunidad más numerosa en Fotolog.com, una red de bitácoras de fotos.

A todo eso se sumará el espectro completo de técnicas y estrategias propias de la campaña 2.0: sofisticado manejo de microtargeting y bases de datos, marketing viral usando videos hechos por los propios electores, redes de blogs y videologs de denuncias, mailing selectivo, social networking, coordinación de voluntarios vía mensajes de texto, bitácoras de campaña minuto a minuto, donaciones online, comandos en Second Life y en otras comunidades virtuales.

Pero más allá de las nuevas tácticas, lo central es entender que la “campaña 2.0″ no se trata sólo de tecnología o de tener un video simpático en YouTube. Se trata de un cambio fundamental en el tono y el carácter de la conversación. Y probablemente aquel candidato o candidata que logre abrir esa conversación y establecer un vínculo directo con los electores tendrá una ventaja decisiva”.

Extraido de: jparada.bligoo.com

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